Castilla-Barcelona

Que bien me sentí cuando volví al pueblo. El cariño de la gente fué el mismo. Nadie me queria. Que sensación más buena verdad? !tendré que apañarmelas yo solito! Pues como tenia mucha hambre decidí agudizar mi ingenio y sentido comun. Aja!!!! El panadero dejaba el pan recien hecho en las puertas de las casas. Esa era la mia, cada dia por la mañana mi buen manjar. Gratis y en las puertas de las casas. Buffete Libre. Pan recién hecho. A quien no le gusta una buena rebanada de pan recién salida del horno? una buena bagette crujiente? un panecillo tierno? genial verdad? Pues todo lo contrario. Pobre de mi, eso sirvió para que me tratasen peor y aumentaran su odio contra mi. Al final, la misma alma caritativa que dias antes me llevó a la perrera ahora me daba de comer, y al cabo de unos dias me volvió a la perrera. Esta vez fué la útlima. De la perrera me mandaron a Barcelona gracias a la associación SOS GALGOS, y luego en un piso de acogida en Sabadell. (mi vida y mi futuro estaba cambiando). Os lo cuento en el próximo post y os dejo una foto de mi antiguo pueblo.

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